Esta ruta fue fruto de la combinación de varios acontecimientos y es que este mes de agosto tenía planeado ir con mis amíguetes a la playita, pero todo se torció y me quede con 10 días sueltos en veranito. Estaba la posibilidad de disfrutarlos en mi pueblecito pero, ¡joder! ¡10 días! y me puse a dar al coco, me acorde de la ruta que atraviesa la cordillera Cantábrica y al día siguiente me compré el libro de "La Transcantábrica en BTT" de la editorial Desnivel y escrita por Juanjo Alonso (El Capitán Pedales) un gran cicloviajero.

Todo esto se lo comenté a mi amiguete Pablo que se encontraba en la misma situación que yo, así que nos liamos la manta a la cabeza, decidimos fecha y al lio. Toda esta ruta partió de un gran error y es el de empezar justo después de las fiestas de mi pueblo, donde mi cuerpo solo ingería bebidas espirituosas y comidas con un contenido mínimo del 40 % en grasas je,je...

En Autobús llegamos a Pereda de Ancares donde dormimos en camping para emprender ruta al día siguiente

Las etapas las podéis ver en mi sección de Wikiloc, el primer puerto es el de Ancares un puerto por carretera con un 12 % de desnivel casi constante y durísimo, hay que tener en cuenta que íbamos equipados para realizar acampada libre y por lo tanto la bici pesaba lo suyo. Ya en la primera ruta nos empapamos de la belleza de esta cordillera que en muchos momentos me recuerda a los Pirineos. Pronto también nos damos cuenta que esta ruta nos llevaría a empujar la bicicleta más de los que desearíamos.

 

La segunda etapa fue menos dura y con la ascensión al puerto de Somiedo que es una de las puertas a Asturias, eso si antes de coronar hicimos una paradita en un rio donde tras darnos un bañito y comer unas latillas, un servidor se marco una buena siesta a la sombrita mientras el Pablete (que según dice no duerme nunca) cuidaba de nuestras pertenencias. Finalizamos la etapa en el bonito lugar de El Valle del Lago.

El tercer día decidimos optar por la parte que marca el libro para la gente que va sin alforjas y jo....der!!!!!! poco más y quedamos en el intento. Subimos por una pista de un pendiente criminal que nos obligo a empujar bicicleta en 4 km y tardar casi 2 h en este tramo, después más de lo mismo de tal forma que a las 17 h llevábamos 13 km. Pero además de ser desesperante también estaba lleno de las sensaciones que te da esto del cicloturismo, el sitio era lo bastante aislado como para darte una gran sensación de aventurilla y libertad, avanzábamos campo a través con la única compañía del ganado que se aloja en estas cumbres en verano. Ya el final de la etapa se suavizó y finalizamos sin problemas.

Los demás días fuimos cosiendo los límites de Asturias, León, Palencia y Cantabria. Empapándonos de los preciosos parajes, apretando los riñones en esas empinadas subidas que con la carga y el calor se hacían lentas e interminables. El quinto día dormimos en nuestra tienda en un prado teniendo como compañía a una yegua y su potro, el paisaje delante nuestra era de montañas verdes, parecía una gran pantalla de cine con....vamos de esas escenas que no se pueden describir. La noche cayó y la luna nos proporcionó una claridad casi como la del día, así cenamos y nos deslizamos en nuestras mentes mientras admirábamos lo que teníamos delante.

El resto de días son como los anteriores, es decir, cosiendo los límites de León, Asturias, Palencia y Cantabria. Con paisajes de montañas preciosos, tranquilas carreteras secundarias y mucho calor. Fuimos acampado un día sí y otro no, el camino lo realizábamos sin prisa alguna, charlando con el tabernero o el paisano del lugar, comiendo delante de la bella vista de un lago, montaña, etc. vamos como se debe de ir. He de destacar el último día en donde por hacerme caso de Pablo fuimos casi sin comida y en la cumbre nos quedamos sin agua, entonces después de coronar e iniciando un descenso para luego enfrentarnos a la última ascensión de esta travesía oímos dentro de una de esas casetas de la montaña (las usaban los pastores en verano para cuidar el ganado) a gente, nos acercamos y les pedimos un poco de agua y......vaya con el poco de agua, fue casi como el milagro de los peces y los panes, el agua se convirtió en bocata de chorizo, sardina, quesadas, vino, etc.... vamos que estuvimos más de hora y media allí con esa buena gente y menos mal. Después de ese encuentro nos dimos cuenta que si no nos encontramos con esas gente nos hubiésemos tirado toda la etapa casi sin nada que echar a la boca y ya no digamos del tema agua. Terminamos en Reinosa, el libro te marca más adelante pero también dice que esta cordillera termina más o menos en esta zona. Vimos el nacimiento del Ebro, uno de esos sitios que desprenden algo especial.

Pero al final puedo decir que fue una buena decisión, con una muy buena compañía y unos paisajes preciosos.

Los/as que querais ver mas fotos aqui teneis: http://www.flickr.com/photos/39347673@N05/sets/72157625039959230/show/ y los tracks en la sección de Wikiloc.