Esto que os voy a contar es una de las rutas que más me han calado, bueno podría decir que es la que más. La ruta la realizamos en Marzo del año pasado, fuimos cinco amigotes Pablo, Roberto, Alvaro, Pedro y un servidor. Volamos pronto de Madrid a Marrakech, ya en el aeropuerto negociamos (cosa que no dejas de hacer en Marruecos) con un taxista para que nos acercará a Beni Mellal, donde haríamos noche para partir al día siguiente al inicio de la etapa. Para llegar al inicio contratamos una furgoneta que nos llevaba las bicicletas encima atadas como sacos je,je..eso si el muy...a mitad de camino nos chantajeo un poco y al final tuvimos que pagarle más dinero, todo un cabroncete...

Una vez ya en el inicio que estaba situado en mitad de la nada, de una carretera destrozada donde salía el camino que debíamos de coger. Las sensaciones durante el primer día fueron raras ya que te ves allí con tu bicicleta y cuatro amigos cruzando riachuelos en medio de un desierto a más de 1500 m de altura. El primer día llegamos a Ilmichil (si queréis ver las etapas con detalle lo tenéis en MIS RUTAS DE WIKILOC) tras pasar por 2400 m y ver los lagos allí situados. Pronto nos dimos cuenta que mientras estuviéramos en el  atlas mucho calor no pasaríamos.

Los días iban pasando con mezcla de sensaciones todas positivas, los niños corriendo detrás de nosotros (con algún incidente je,je..), la gente curiosa saludando al paso por las aldeas, la charla con un bereber que dominaba el español y no contó la realidad bereber desde su perspectiva, los palmeras de Tinehir, las gargantas del Todrá tan impresionantes e incluso llegamos a comprar carne de un puesto callejero para que en otro puesto nos lo hicieran a la brasa.

Ya pasado el Atlas y llegando a estar encima de nuestras bicicletas  a 2750 m nos ponemos rumbo al anti-atlas o bajo atlas, saliendo de Nekob dirección Zagora nos esperaban 125 km de pura montaña, pero no era los kilómetros, no era el desnivel, no!!! La montaña nos preparaba un buen coctel de aventura. Cuando llevábamos unos 40 km vimos como se nublaba un poco el cielo y estando resguardados un poco de la lluvia se nos acercó el profesor de la escuela de la aldea, en su francés y sobre todo en el nuestro je,je...el nos decía algo que a las 14 h.... lo cual nosotros entendimos que a las 14 h estaría claro y no, en realidad nos decía que a las 14 h habría rayos en la montaña (en francés claro y rallo tienen una entonación parecida), pues bien nosotros valientes dijimos ¡para adelante!. La tormenta nos pillo a más de 2000 m de altura, los rayos caían a nuestro lado casi, algunos rezaban, otros simplemente nos cagabamos. El granizo nos machacaba de frio, el agua bajaba torrencialmente por todos los lados y allí los cinco estábamos en un punto de no retorno rodeados de nada, solo desierto de altura, cagados de incertidumbre y con Roberto con una tiritona bastante preocupante. Cuando ya decidimos dar la vuelta vimos a lo lejos a un bereber, alguno creímos que era una alucinación  pero no, ese tío estaba allí. Llegamos como pudimos a tres casas que gracias a ese bereber pudimos ver y sin decirnos apenas nada esa gente tan humilde nos hico un fuego y no dio el pan con aceite mas bueno que probé jamás. Ya en francés con el peque de la casa entendimos que había un albergue a unos 15 km de distancia en un pueblo llamado Ikneum (o algo así), seguimos adelante con una marcha lentísima ya que el barro arcilloso apenas te dejaba mantener la verticalidad y poder avanzar. Llegamos a Ikneum y allí no había nada, solo nos ofrecía el que parecía el cacique del lugar un garaje húmedo a razón de 30 € por persona, indignados dijimos que no aún sabiendo que la carretera un kilometro adelante se encontraba cortada por las lluvias. Entonces cuando entre todos dábamos calor a Roberto que seguía con una tiritona cada vez mayor, apareció Mohamed y se puso a hablar con Pablo. Nos ofreció su casa y allí hicimos noche, su familia nos trató fenomenal, compartimos charlas animadas por té marroquí. Vamos fue la mayor experiencia de nuestra ruta, que gente.

 Ya al día siguiente y aunque Mohamed nos dijo que nos quedáramos un día más hasta que pasasen las tormentas nos pusimos en marcha. Y otra vez cuando llevábamos 40 km nos granizaba con fuerza, pero había una clara diferencia y es que ahora ya bajábamos, con lo cual cada metro que descendías ganabas grados de temperatura. Y así llegamos a Nekob tras cruzar con las bicis al hombro lo que era un gran riachuelo (ese día cruzamos así unos cuatro).

De Nekob fuimos a Zagora donde nos esperaría Zaid, un marroquí que conocimos en Tinehir y con el cual habíamos contratado una noche en jamás en el desierto del Sahara. Y en el Sahara cenita y espectáculo de cielo, y espectaculon de amanecer, que cosa más intensa.

 

De Zagora fuimos subiendo a los siguientes días a Agdz, posteriormente a Ouazazarte y así cruzamos otra vez el atlas medio, ahora quedaba cruzar otra vez el alto Atlas. Pero por suerte fue todo perfecto, los paisajes preciosos, las pistas muy poco transitadas y con buen firme.Eso sí justo a falta de unos 40 km se me rompió el pedal y tuve que subir los puertos con un anda correr dejándome caer en las bajadas, vamos todo un señor duatlón je,je.. Así llegamos al final de nuestra ruta. Luego haríamos dos días en Marrakech, es una ciudad bonita pero tampoco tiene mucho que ver, sobre todo cuando ya has probado algo del Marruecos más profundo pasando por aldeas alejadas del turista.

Las conclusiones de este viajes fueron varias y la mayoría muy personales, pero sobre todo queda la necesidad de realizar estas aventurillas para calmar el ansia de libertad interior que se encuentra retenida por este modelo social.

Como siempre los que querais los tracks los teneis en Wikiloc y las fotos en esta dirección: http://www.flickr.com/photos/39347673@N05/sets/72157623935612201/show/